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lunes, 6 de febrero de 2012

Contrato de alquiler, evitar errores (III)


Seguimos tratando algunos errores que suelen aparecer, si no se tiene cuidado, a la hora de firmar un contrato. Así, ten cuidado con lo siguiente:
- No llegar a revisar la casa ni reflejarlo en el propio contrato. Si el inquilino decide entrar en una casa, donde hay algún tipo de pega, debe dejar por escrito, en el propio contrato, los desperfectos que tiene la vivienda y si el dueño se compromete, realmente, a solventarlos. Si esto no aparece en el contrato, el propietario podría llegar a negarse a hacer esos arreglos, con los que contamos, y el inquilino ya está metido en la vivienda. Se debe incluir, en un anexo, con toda claridad, el mobiliario que hay en el piso, los electrodomésticos y el estado en el que están los mismos.
- Dar por supuesto algo, si no aparece en el contrato. En el momento en el que firmemos un contrato, no debemos dejar ningún punto al azar y todo debe estar plasmado en el mismo. Hay que ser precavidos, ante cualquier tipo de problema, en un futuro, y pedir que se modifiquen aquellos puntos, en los que no estamos de acuerdo.
- No fijar la manera en la que pagamos la mensualidad. Este tema es muy importante, tanto para el inquilino, como para el propietario del piso, que quede escrito en el contrato, la manera de pago, sino, alguna de las dos partes podría excusarse que intentó pagar el dinero -o cobrarlo- y que no pudo.
- Aceptar un aval muy alto o por mucho tiempo de duración. Es lógico que el propietario de una vivienda quiera garantizarse el pago de las cuotas del alquiler. Entonces, puede solicitar un aval bancario. Pero, en ocasiones, la cantidad que se pide es muy alta o que dure un período de varios años. También, deberíamos evitar el adelanto de cantidades altas de dinero, en la medida de lo posible, para poder quedarse con el inmueble. Lo mejor es que lleguemos a una negociación, antes de quedarnos con un dinero que podría ser imprescindible, para nosotros.
Foto: fuente

Contrato de alquiler, evitar errores (II)


Seguimos tratando algunos errores, que son bastante frecuentes, a la hora de firmar un contrato de alquiler.
-No realizar una negociación. Si el interesado en la vivienda cumple con las condiciones que busca el propietario, como puede ser dar una mínima seguridad de que se va a recibir la mensualidad, siempre podemos intentar lograr algún tipo de rebaja en la mensualidad de la vivienda, que haga alguna pequeña reforma o que sea flexible en alguna de las cláusulas, que encontramos en el contrato. Por intentarlo, no pierdes nada y, en ocasiones, al inquilino le interesa tener la vivienda alquilada, de manera urgente.
-Hacer un contrato de tipo verbal. La ley permite hacer dos tipos de contratos, tanto por escrito, como el contrato verbal. Y, ambos, son igual de válidos. Pero, en el momento de poder demostrar que hemos llegado a algún tipo de acuerdo que se habían aceptado algún tipo de cláusula es mucho más complicado si el contrato se realiza de una forma verbal.
-No leer el contrato, que vas a firmar. Si no revisas un contrato, que no has escrito, antes de llegar al momento de la firma, quizás, te puedas encontrar, en un futuro inmediato, con alguna sorpresa bastante desagradable. So no miras el contrato con detalle, te vas a poder encontrar con algunos aspectos que no te esperabas o que faltan términos, con los que tú contabas.
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Contrato de alquiler, evitar errores


Los consumidores, cada vez, tienen más cuidado, a la hora de tomar algún tipo de decisión, sobre todo, si puede afectar a su economía, como puede ser alquilar un piso. Pero, en ocasiones, todos los cuidados que tomemos no es suficiente y los intereses que tiene el consumidor, no llegan a cumplirse. Por esa razón, cuando damos el paso de alquilar una vivienda debemos leer el texto que vamos a firmar, con mucho cuidado, y solicitar las modificaciones de las cláusulas, que nos parezcan más interesantes. Algunos de los errores más cotidianos son los siguientes:
- No comprobar que la persona que nos alquila el piso es, en realidad, el dueño del mismo. Puede suceder que la persona que nos está alquilando la propiedad sea, en realidad, una persona ajena o un familiar del mismo, que busca sacar dinero del alquiler del piso -a causa de una herencia, un divorcio, un conflicto de tipo familiar... También, nos podemos encontrar ante el caso de un subarriendo. Ten cuidado, para no ser víctima de un engaño, por lo que se recomienda, en este tipo de casos, que se consulte los archivos del Registro de la Propiedad. Sencillamente hay que pedir una nota simple, que cuesta unos 3 euros, para saber quien es el verdadero propietario del piso que nos interesa alquilar. Como dice el dicho: “hay que prevenir, antes que curar”.
- No saber si la inmobiliaria va a cobrar al inquilino. O sea, si el contrato de alquiler se realiza a través de una agencia, debemos preguntar, en un primer lugar, si la misma le cobra algún tipo de interés, de honorario, a la persona que es propietario de la vivienda. Incluso, hay agencias que cobran, también, al inquilino, en el momento en el que firma el contrato.
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